Conciencia emocional: reconocer nuestras propias emociones y sus efectos

reconocer nuestra propias emociones y sus efectos…Darme cuenta…

Desde muy pequeña entendí que la queja no era grata y que llorar o patalear era cosa de malcriados, luego entendí que estar triste preocupaba a los mayores y que estar enfadada aun cuando tuvieras razón era una falta de respeto, que la frustración se dejaba para los perdedores, que sentirme ganadora era orgullo, que sentirme guapa era vanidad, que desear algo era capricho y que con un abrazo y un beso una herida sanaba, que la convalecencia era de vagos, que decir la verdad a alguien en su cara podía resultar una ofensa, que el trabajo duro y perfecto era lógico, que el discernir ante un adulto era falta de respeto, y así podría continuar y realizar una larga lista. ¡Ah! Me olvidaba algo muy importante siempre había que dar una respuesta grata a la pregunta ¿Qué te pasa?, vivía rodeada de adultos, y todos y cada uno de ellos tenían criterios muy diferentes y a todos debía obedecer.

Después cuando me independicé aprendí a retener de una forma casi perfecta todos estos sentimientos y emociones, pues si los demostraba podían perturbar a los demás y además me alejaba de mis metas, explicar y demostrar que algo me molestaba o no me gustaba, eran banalidades, pues tenía una vida perfecta (el marido perfecto, la casa perfecta, el sueldo perfecto) en fin, tenía un laberinto perfecto de fabricación propia, que me alejó del ser y del sentir, a pesar de estar rodeada de mucha gente, siempre me encontraba sola y ahogada, pero nunca paralizada, quizá esta fue mi mayor valía.

Siempre buscaba soluciones a todo, no me paraba a averiguar cómo me sentía por lo que me había pasado; por ejemplo un malentendido en el trabajo… etc, simplemente iba a la reconocer nuestra propias emociones y sus efectos…1solución, no me podía permitir mostrarme vulnerable, siempre firme, con una respuesta para todo, con una solución para todo y para todos, era como si tuviese un cartel “Yo Tengo la Solución“. Mi familia y amigos, casi a diario me llamaban en busca de soluciones, a cosas cotidianas, a conflictos, a transacciones… etc. No exagero, y casi siempre les guiaba en busca de la solución, porque me movía y conectaba a distintas personas hasta encontrarla, no importaba si estaban fuera o dentro de España… ¡Ah! Todo esto me agotaba pero me hacía sentir grande y siempre mostraba la mejor de las sonrisas.

Hoy después de un año y medio de trabajo personal propio y gracias a la ayuda de seres excepcionales, como Nieves Arias que me acompaña linterna en mano por este camino, descubro que cuando retienes tus sentimientos por miedo a que te afecten, por miedo a que te paralicen, pues ciertamente han terminado paralizándome y convirtiéndose en miedo, que digo miedo pánico (hace tiempo escuchaba hablar de estas cosas y me parecían muy extrañas).
Pues todas esas cosas tan extrañas las siento yo, siento miedo, lo puedo describir como un estado gélido y de temblor interno continuo, donde los omoplatos se quedan yertos, cierro los brazos (como si eso me relajará), se endurece el esternón, se tensa el cuello y la garganta, la lengua se entumece (la aprieto con fuerza y me duele en el centro y en ocasiones sangro), el glotis se cierra, mi corazón se endurece y en mi estómago se queda sin aire (como cuando recibes un balonazo), un estado en donde mi cabeza dice “Hay que hacer esto y hay que hacer lo otro” y mi cuerpo no obedece, simplemente no quiere. Me siento tan poca cosa.

Hoy entiendo que el miedo me ha llevado a la culpa y que perdonarme se me hace complicado, porque no estoy acostumbrada a parar, a detenerme a sentir, a escucharme, a conectar conmigo misma, a estar dentro de mi corporalidad. En definitiva a Amarme a mi misma.

Me es complicado hacerlo porque consideraba que hacerlo era de vagos, incluso me atrevía con la mayor osadía a juzgarlo, que el quedarse perplejo ante una situación era de vagos e incompetentes, pues yo siempre ante las situaciones más adversas y siendo una niña había sabido gestionar en todo momento los estados de adversidad y obtenía siempre un buen resultado.

En este aspecto hoy entiendo que cada uno interpreta cada situación cómo puede y como enuncia Leonardo Wolk; Porque vivimos en mundos interpretativos y de acuerdo con el sentido que le demos a una situación, tendremos una emoción resultante”. Libro que les recomiendo el Arte de Soplar las Brasas).
Me sentí muy identificada con el libro de Wolk, pues en ocasiones sentía que a mi me pasaba lo mismo que a él en muchas situaciones por ejemplo:

1)Al comienzo del libro “Traga sapos y vomitaras dragones”

2) “Yo estaba triste y herido; porque necesitaba un tiempo para restañar mis heridas para volver a pelear y poner energía en otros intereses (escribir, por ejemplo).

Desde otro punto de vista y, sin caer en dramatismos, he reflexionado, he analizado el para qué me sirve reconocer este quiebre o problema, de no admitir mis emociones.

Víctima de mi mismaMe sirve para darme cuenta, los momentos en los que le exijo a la vida me recompense y me premie, porque me reconozco como víctima, víctima de todos, pues he visto la muerte muy de cerca y desde muy pequeña, he sido abandonada, humillada, despojada…etc.
Me sirve para asumir la responsabilidad de que atascarme y reprimirme en un estado de resignación, de victimismo y de resentimiento hacia la vida me agota, me quita la energía, disminuye mi creatividad y desalinea mis sistemas.

Asombrosamente gracias a estas valoraciones he encontrado la relación de reprimir las emociones con las afecciones del páncreas, hecho en el que me reflejo, pues hace 10 años me diagnosticaron una diabetes de tipo 2, que me sacude ante procesos de estrés.

Con todo esto me doy cuenta que no es el camino para la reinvención y que más tarde o más temprano, la resistencia comenzará a afectar a otro centros de energía como son el centro laringe, en donde ya noto síntomas, y aquí lo tengo claro, entra en juego la creatividad y el centro del control total.

Entonces tomo conciencia y ya no me parece raro

  • Entender y reflexionar que existen acontecimientos de los cuales soy responsable y que existen otros en los que no tengo nada que ver.
  • Convertirme en observadora de mi corporalidad.
  • Escuchar mis diálogos internos y entender que gracias a ellos creo o anulo, cambiando así: los “debería” por “podré”, los “pero” por “más”… 
  • Qué conversar y compartir con otras personas como me hace sentir una situación, no son símbolos de debilidad o vulnerabilidad.
  • Entender que cuando explico y converso, que una situación me produce miedo, rabia, angustia o cualquier otra emoción no buena, todo cambia, ya nada es igual.

Estas nuevas posibilidades me llevan a buscar un propósito a reinventarme y darme cuenta que así es como puedo convertir la facticidad en posibilidad y el miedo en confianza.

Una vez que me encuentro en este proceso del “darme cuenta” entiendo el significado de conciencia de uno mismo, que no es otra que la conciencia de nuestros propios estados internos y la gestión de nuestros recursos.
Conciencia emocional: Reconocer nuestras propias emociones y sus efectos.
Valoración adecuada de uno mismo: conocer las propias fortalezas y debilidades.
Confianza en uno mismo: seguridad en la valoración que hacemos sobre nosotros mismos y sobre nuestras capacidades.

caminoComo conclusión reconozco que todos necesitamos una inspiración o motivación, unida a una serie de propósitos y compromisos:

  • Compromiso de auto-observación y auto-escucha.
  • Vigilar la coherencia.
  • Mimar mi lenguaje.
  • Reconocer mis errores.
  • Reconocer mi vulnerabilidad: valorando mis fortalezas y debilidades.
  • Pedir Ayuda: escuchar el feedback negativo y positivo me alimenta.
  • Cerrar brechas: con Amor, auto- perdón y el perdón a otros.
  • Confiar en el equipo: cuando digo equipo, me refiero al equipo humano del que me rodeo.
  • Plantearme objetivos escalables a corto plazo.
  • Premiarme, reconociéndome lo que hago bien.
  • Darme Amor para después entregarlo a otros.

Redactado por D.V.A

D.V.A. me ha permitido publicar este relato para compartirlo con todos/as ustedes.
Bellas palabras, muy buena reflexión, un trabajo intenso, un camino que se abre con muchas esperanzas e ilusiones.

Querida hermana de Alma quiero agradecer por permitirme formar parte de tu vida y acompañarte en este proceso.


 

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